Historia·Museos y exposiciones

Una de Prehistoria: El Mas d’Azil

Cada vez que entro a Francia siguiendo la ruta Andorra – Ax-les-Thermes – Foix veo el cartel turístico que anuncia la Gruta del Mas d’Azil. Las asignaturas de Prehistoria nunca fueron santo de mi devoción durante la carrera, pero siempre me ha hecho gracia visitar los lugares que he estudiado. Si no, que se lo digan a mis padres… cuando terminé el bachillerato nos recorrimos todas y cada una de las iglesias románicas de Asturias que salían en mi libro de Historia del Arte. Pues bien, el Mas d’Azil ya es baja de la lista de sitios estudiados-no visitados.

Un entorno espectacular

La gruta del Mas d’Azil está situada en el parque natural de Pyrénées Ariégeoises, en la región francesa de Midi-Pyrénées. Durante milenios, el río Ariège ha ido excavando las entrañas de esta montaña creando un sinfín de galerías. Durante la Prehistoria (especialmente durante los periodos Aurignaciense y el Magdaleniense, hace bastantes miles de años) fue ocupada por el ser humano, y el lugar incluso ha dado nombre a la cultura prehistórica Aziliense. Por supuesto también fue ocupada por animales, y en sus entrañas se han encontrado restos de osos, mamuts y rinocerontes lanudos. En etapas más cercanas a nuestros días también sirvió de refugio al hombre, siendo quizás la del siglo XVII una de las ocupaciones más importantes, cuando los protestantes se refugiaron allí huyendo del asedio de la ciudad homónima ordenado por el Cardenal Richelieu.

Si algo tiene de singular esta gruta es que por dentro pasa una carretera. La continua erosión del río ha creado un impresionante agujero de más de 50 metros de alto, o dicho de otro modo, un perfecto túnel natural para pasar de un lado a otro.

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El impresionante agujero que ha creado el agua a lo largo de miles de años, visto desde fuera. El agujero pequeño que se ve a la derecha es la entrada de la carretera.
La visita a la gruta

Después de atravesar la gruta y salir por el otro extremo, dejamos el coche en el párking y desandamos a pie parte del trayecto hasta llegar al centro de interpretación, situado dentro de la propia gruta. Durante este corto recorrido, además de quedarse uno ojiplático con la inmensidad de la cavidad, nos ponemos cronológicamente en situación con una línea del tiempo distribuida a lo largo del paseo que empieza en el tiempo presente y retrocede hasta los momentos de ocupación prehistórica de la gruta.

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De camino al centro de interpretación. A la derecha, la carretera. A la izquierda, la línea del tiempo que retrocede hasta la Prehistoria.
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El centro de interpretación, situado en el interior de la gruta.

La visita al interior de la gruta sólo puede realizarse mediante visita guiada. Hay visitas cada media hora (desde las 10:00 hasta las 19:00), y todas, salvo una, son en francés. Traducido al lenguaje del visitante significa: a) entiendes perfectamente el francés y te da igual. b) Haces la única visita del día en inglés (eso si no está llena), y planificas el resto del día según ese horario. c) No entiendes el francés, pero te da igual, te apuntas a cualquier visita. Nosotros nos tuvimos que conformar con la tercera opción. Nuestros planes no nos permitían esperar hasta la visita en inglés, así que desempolvé mis escasos conocimientos de francés para ver si me enteraba de algo*. Conseguí quedarme con los datos importantes, que ya es mucho, y si no fuera por la velocidad endiablada a la que hablaba la guía, habría conseguido seguir toda la explicación.

Por lo demás, la gruta es impresionante. El recorrido se hace siguiendo caminos y pasarelas que discurren por diferentes espacios. Obviamente la zona ocupada por el hombre prehistórico es ínfima si tenemos en cuenta el tamaño de la gruta, así que la visita se centra en los espacios más interesantes. En cada uno de ellos hay un panel que resume por escrito la explicación de la guía (again, sólo en francés) y en algunas partes se han instalado diferentes recursos museográficos para complementar la explicación. En uno de ellos, en la llamada “sala de conferencias”, un audiovisual con tres personajes a tamaño real (uno de ellos el francés Edóuard Piette -1827-1906-, identificador de la cultura Aziliense) hablan acerca de la cueva y el hombre prehistórico; en la denominada “sala del Templo”, un juego de luces y música resalta la majestuosidad del lugar. Durante la visita no está permitido realizar fotografías, pero en Google podéis cotillear un poquito.

*Consejo de supervivencia en estos casos: nunca vayas el primero del grupo ni el último, probablemente tengas que guiar al grupo hasta un punto que no has entendido o seguir una indicación que no has pillado. Lo mejor es ir en medio y hacer lo que hagan los demás. E intenta evitar mirar fijamente a la/el guía o te acabará cayendo alguna pregunta… 😀
El centro de interpretación

El centro de interpretación de la gruta se inauguró el año pasado con el objetivo de explicar tanto su historia, desde la prehistoria hasta el asedio de Le Mas d’Azil, como su formación geológica. Es pequeño, pero rico en información. Tiene maquetas, un par de dioramas y textos muy comprensibles (lo habéis adivinado, en francés). También hay una pequeña sala oscura que imita una cueva donde, a través de proyecciones, reproducen los gravados más famosos que se han encontrado en la gruta. Estos están en lugares completamente inaccesibles para la visita, así que el visitante tiene la oportunidad de hacerse una idea con estas reproducciones.

Ah! También hay pantallas interactivas… en francés. Y aquí sí hay que darles un buen tirón de orejas. Los interactivos son muy sencillos, claros y constituyen una síntesis perfecta de lo que se explica en la visita. Si alguien se ha perdido algo o no lo ha entendido bien, estos interactivos son de gran ayuda. Y estando en el mundo en el que estamos, donde traducir los contenidos a varios idiomas es el pan nuestro de cada día, no entiendo cómo éstos sólo están disponibles en francés (si hicieran promoción turística única y exclusivamente para los franceses lo entendería, pero no es el caso). Otra posibilidad es que yo no haya encontrado la opción de los idiomas, en cuyo caso sería más preocupante… porque si una función tan básica no está accesible y si ve a la primera, es que algo falla.

Inconvenientes lingüísticos aparte, esta singular gruta merece una visita. Además… ¡en la tienda podremos hacernos con este adorable mamut!

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