Historia·Lugares

Azulejos para la historia: la Farmacia Juanse

Una de las cosas que más me gusta hacer cuando visito una ciudad es pasear sin rumbo por sus calles, perderme por sus rincones. Los pedacitos de historia se esconden en cualquier sitio y aparecen de la nada cuando uno menos se lo espera, reclamando en silencio una atención que a muchos pasa desapercibida. De entre todos ellos, los que a mí más me gustan son los carteles de comercios antiguos. Pintados unos, de madera otros, ocupando un escueto espacio sobre la puerta o adornando toda la fachada, son fiel testimonio de la evolución de nuestro entorno y de nuestras costumbres comerciales. Cada vez son menos los que se mantienen, muchos han sido sustituidos por carteles modernos, otros son víctimas del abandono y del vandalismo, pero por suerte todavía los hay que resisten orgullosos. Algunos, incluso, están protegidos por los catálogos de patrimonio de los municipios.

Madrid es una ciudad a la que estoy ligada desde bien pequeña y me he paseado por sus calles una y mil veces, pero siempre quedan cosas por descubrir. Ayer, mientras paseaba por la calle de San Andrés en el barrio de Malasaña, me topé con esta maravilla hecha en azulejos.

Farmacia1

Se trata de la Farmacia – Laboratorio de Especialidades Juanse, que ejercía como tal desde 1918. Con pesar compruebo que actualmente está cerrada y que tiene colgado el cartel de se alquila. Algunos de sus azulejos han desaparecido y se pueden ver varias pintadas aquí y allá, pero en general se conserva bastante bien. Lo más curioso de todo el conjunto es, precisamente, la manera de anunciar los productos que allí se vendían. La publicidad ha evolucionado mucho desde que apareció, así como la forma de vender. Antiguamente, las farmacias no tenían nada que ver con las actuales, eran más bien boticas donde se vendían fórmulas magistrales y todo tipo de productos milagrosos que curaban una decena de enfermedades de golpe. Más tarde se avanzaría hacia las especialidades farmacéuticas elaboradas y registradas por las propias farmacias. La terminología que entonces se empleaba era muy rimbombante y los anuncios se dedicaban a explicar todas y cada una de las propiedades de los productos. En la Farmacia Juanse se podía encontrar Medicamentos Puros, Aguas Minerales, Específicos nacionales y extranjeros, Óvulos, Inyectables, Sueros y Vacunas. También el Jarabe Balsámico Juanse, para combatir bronquitis, asma, catarros descuidados, grippe, toses pertinaces, coqueluche (tos convulsiva para los que no hayan oído nunca esta palabra, como yo), principio de tisis etc. Para los dolores de espalda y extremidades, tortícolis, calambres, lumbago, neuralgias, reumatismo y ciática, nada mejor que la Embrocación Juanse (un cataplasma). Estos y otros remedios milagrosos se anuncian en su fachada y, por supuesto, todo lo Juanse estaba registrado en la Dirección General de Sanidad.

Según Somos Malasaña, tanto el interior como el exterior gozan de protección y por fortuna, sus propietarios tienen la intención de conservar la botica. Artealinstante hace un pequeño análisis de algunos de estos azulejos y su significado, yendo más allá del propio remedio para entender la simbología que envuelve a las imágenes. En MadridLaCiudad también podéis encontrar algún otro dato interesante.

Espero que esta pequeña maravilla se conserve y no acabe, como tantos otros, devorada por el tiempo y el abandono.

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