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Visita a Cal Trepat (Tàrrega)

Suele decirse que aquello que tenemos más cerca es lo último que visitamos… y yo no soy una excepción en ese sentido. Pero este domingo decidí cambiar las estadísticas y visitar un lugar que tengo a tiro de piedra pero que siempre ha ido quedando relegado en mis planes:  el Museu Fàbrica J. Trepat, en Tàrrega. Cal Trepat, como se la conocía popularmente, fue una de las fábricas de maquinaria agrícola más potentes de España y hoy en día sus instalaciones están abiertas al público. Esta fábrica es una pequeña cápsula del tiempo, un lugar donde el reloj decidió dejar de avanzar. Atravesar sus puertas y adentrarse en sus naves es trasladarse al pasado ya que la fábrica está tal y como quedó cuando cerró. Uno casi tiene la sensación de que en cualquier momento va a sonar una sirena y que los trabajadores van a ir ocupando lentamente sus puestos de trabajo…

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Rótulo de la fábrica. Imagen: Museu Fàbrica J. Trepat

Historia de un gigante de la mecanización agraria

El nombre de Josep Trepat Galceran va irremediablemente ligado a la mecanización del campo catalán (y también al del resto de España). Hijo de campesinos, Josep siguió un camino diferente pero a la vez muy ligado a la agricultura: su afán por hacer más fácil la vida en el campo le llevó a fabricar máquinas que aligeraran el duro trabajo de los campesinos. En el extranjero ya se habían hecho notables progresos en ese sentido pero las máquinas que triunfaban fuera no eran adecuadas para el campo catalán: eran caras, pesadas y demasiado grandes para las características de un terreno dividido fundamentalmente en terrazas. A partir de una máquina cribadora Mc Cormick, importada de EEUU, Josep diseñó una nueva más ligera y más barata que pudiera ser adquirida por los campesinos catalanes. Además, a diferencia del modelo americano, la suya podía ser estirada por un solo animal. El éxito no tardó en llegar y la rápida popularización de sus diseños transformó definitivamente el trabajo en el campo. Los pequeños talleres ubicados en el centro urbano de Tárrega se transformarían en la década de 1930 en un moderno complejo industrial compuesto por trece naves, que con el tiempo se ampliarían hasta 19.

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La producción en su máximo esplendor. Imagen: Museu Fàbrica J. Trepat

En 1931, el Estado concedió a la Cal Trepat el título de Productor del Estado y la fábrica alcanzaría su máximo esplendor en las décadas de 1950-1960, cuando la plantilla superó los 200 trabajadores. Todo el proceso de producción se llevaba a cabo en sus propias instalaciones: desde la fundición del material hasta el montaje de las máquinas y su puesta a punto final; un proceso que se repartía por las diferentes naves que componían la fábrica.

Pero los tiempos cambian y la tecnología avanzaba ya  a pasos de gigante. Las máquinas que llegaban desde Europa una vez que España consiguió superar la posguerra desbancaron a la hasta ahora todopoderosa Trepat. La producción apenas se modernizó y siguió centrada en máquinas de tracción animal mientras que los tractores ganaban terreno rápidamente. En la década de 1970 la plantilla se reducirá en más de un centenar de trabajadores y la fábrica iniciará una lenta decadencia. El proceso de fabricación apenas había cambiado desde los años 30 y ya no era posible competir con los nuevos fabricantes. Con apenas 30 trabajadores a inicios de 1980, la fábrica cerraría sus puertas definitivamente en 1988.

Una pequeña joya del patrimonio industrial

La Fàbrica Trepat ha llegado hasta nuestros días como un magnífico exponente de la transformación de toda una época. A pesar de haber permanecido cerrada durante más de 20 años, en su interior se ha conservado íntegramente toda la maquinaria original: embarrados, herramientas, materias primas y hasta máquinas que jamás llegaron a venderse (a lo que hay que sumar archivos y demás documentación de la empresa, que sin duda alguna tienen un valor excepcional). Esta colección hace que podamos hablar de la Fàbrica Trepat como un ejemplar casi único de patrimonio industrial relacionado con la fabricación de maquinaria agrícola. Tras la rehabilitación de cinco de las 19 naves, se ha podido abrir al público una pequeña parte de este singular complejo. Además de recuperar el aspecto “físico” de la fábrica, es decir, las instalaciones y la maquinaria, también se ha llevado a cabo una intensa tarea de recuperación de la memoria oral. A través de entrevistas hechas a los extrabajadores se ha recopilado una valiosísima información sobre cómo era el trabajo y el día a día en la fábrica.

La visita

La visita, en compañía de un guía, comienza en el Departamento Comercial. Allí se expone la máquina Mc Cormick que sirvió de modelo a J. Trepat y también su propia máquina. Tras un audiovisual en el que se explica la historia de la fábrica y su evolución dentro del contexto económico, político y social de la España de preguerra y de posguerra, la visita continúa por la primera de las naves (previamente hay que recorrer las 19 naves por el exterior y es entonces cuando realmente se puede percibir la magnitud de la fábrica).

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Departamento Comercial. A la izquierda, la Mc Cormick, a la derecha, la máquina de J. Trepat.
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Vista de las naves. La visita empieza en la primera… ¡así que toca caminar!

El planteamiento de la visita sigue el proceso de fabricación de una máquina. Las tres primeras naves estaban destinadas a la fundición del material y a la fabricación de las diferentes piezas que componían las máquinas. Éstas eran fabricadas mediante moldes que incluso en la década de 1980 todavía se realizaban con arena, lo que nos da una idea de la poca modernización que hubo en la fábrica. Un audiovisual, en el que participaron extrabajadores de la fábrica, muestra cómo era este proceso.

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Uno de los dos hornos donde se fundía el material.
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Cuando había muchas piezas que fabricar, se ponían todos los moldes en fila en el suelo y con ayuda del puente se vaciaba rápidamente el material ya fundido.
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Pasarela por la que se realiza la visita.
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En el suelo se han expuesto las diferentes fases de construcción de un molde y de una pieza.

En la cuarta nave se almacenaban todas las piezas fabricadas en las tres naves anteriores. También era aquí donde estaba la Oficina Técnica de Modelaje, personalmente el espacio que más me ha gustado.  Es una sala muy pequeña provista de una mesa de dibujo, tableros, armarios, herramientas para trabajar la madera… Aquí era donde nacía el diseño de todas y cada una de las piezas que componían las máquinas, donde los modelistas diseñaban y materializaban en madera el modelo que después pasaría a producción.

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Bancos de trabajo y mesa de dibujo.
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Los carteles de prevención de accidentes no se andaban con chiquitas…

La parte más espectacular de la visita es, sin duda, la Sección de Talleres (nave 5), donde se conserva el sistema de embarrado y 25 máquinas entre tornos, limadoras, radiales, afiladoras… Un embarrado es un sistema de transmisión de fuerza que sirve para poner en funcionamiento máquinas que no tienen motor propio; así, desde un motor principal se transmite la fuerza a las máquinas mediante un sistema de ejes, poleas y correas. Antes de la introducción de los motores, los embarrados funcionaban mediante máquinas de vapor, aunque el que podemos ver en esta fábrica ya es eléctrico. El que este sistema haya llegado tan bien conservado hasta nuestros días se debe a que estuvo en uso hasta casi el final del cierre de la fábrica, una muestra más de la nula apuesta que se hizo por la modernización de la fábrica (sólo en casos puntuales se compró alguna máquina nueva con motor propio).

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Sistema de embarrado de Cal Trepat. La fuerza era distribuída desde un motor central gracias a un sistema de ejes, poleas y correas.

Y lo mejor de todo es que… ¡funciona! Todo el sistema se revisa cada 15 días  ya que necesita estar bien engrasado y las correas se tienen que tensar. Os dejo este vídeo para que vosotros también podáis disfrutarlo.

Con esta demostración termina la visita. En un futuro está previsto, claro está, acondicionar el resto de naves y ampliar el recorrido para poder conocer el proceso de fabricación de las máquinas de principio a fin. Pero de momento, tendremos que conformarnos con esta pequeña pero espectacular muestra. Para aquellos que no tengáis oportunidad de acercaros hasta aquí, podéis hacer una visita virtual.

Información extraída de la visita y de los artículos La Fàbrica de Maquinària Agrícola J. Trepat de Tàrrega (1914-2004): Apunts d’un viatge pel túnel del tempsPatrimoni Industrial: L’embarrat de la Fàbrica J. Trepat de Tàrrega 

**Muchas gracias a Roser por la fantástica visita que nos hizo, fue todo un placer poder descubrir tantos rincones de la fábrica. Además respondió a todas nuestras preguntas, que no fueron pocas… ¡menuda paciencia!

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3 comentarios sobre “Visita a Cal Trepat (Tàrrega)

  1. Hola Clara,

    Digamos que estoy empezando con esto de los blogs y, preparando una de mis entradas, he tropezado con tu blog. Me parece que haces una descripción excelente de la visita a Cal Trepat en tu artículo.
    Sólo quería hacerte saber que, junto con otras fuentes, lo he considerado a la hora de realizar mi entrada sobre Cal Trepat (sobrearqueologia.wordpress.com).
    Gracias por compartir.
    Un saludo.

    1. Hola Cristina,

      Mil perdones por contestar a estas alturas. Gracias por haber tenido en cuenta mi entrada, es todo un placer :). Por motivos varios he tenido que estar bastante desconectada del mundillo bloguero, pero vuelvo a la carga.

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