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El Passage du Gois, el camino que aparece y desaparece

Lo bueno de preparar un viaje y de dejar algo para la improvisación es que a veces uno se encuentra con lugares inesperados. Esto es precisamente lo que nos pasó cuando decidimos visitar la pequeña isla francesa de Noirmoutier, en la bahía de Bourgneuf, durante las vacaciones estivales del año pasado. Cuando ya volvíamos para el hotel después de unas cuantas horas de turismo por la isla vimos una señal que indicaba hacia Noirmoutier por una ruta llamada “Route du Gois”. Nos sorprendió bastante porque el único camino hasta la isla del cual teníamos constancia era justamente por el que habíamos ido, el puente de la carretera D38. Picados por la curiosidad decidimos coger este camino y ver a dónde llevaba, pero cuando ya nos aproximábamos al mar vimos que desaparecía bajo el agua…

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Un camino practicable sólo con bajamar

No entendíamos nada. El camino que se suponía que llevaba hasta la isla acababa en el agua y no había ningún puente o paso a la vista. Por allí sólo había un restaurante, un chiringuito, un aparcamiento y un montón de gente haciendo fotos. Un cartel nos ponía sobre aviso: Danger. Route submersible. Y otro nos informaba de que el camino sólo era practicable durante la bajamar y ofrecía unas horas aproximadas de paso. Así que era eso… el camino simplemente desaparecía durante parte del día y sólo se podía cruzar cuando bajaba la marea (¡todavía me parece increíble que no lo descubriéramos en las postales turísticas que vendían en la isla, y que lo encontráramos por pura casualidad!.

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Ese día ya llegábamos tarde así que decidimos cambiar los planes del día siguiente y volver para ver el camino con bajamar. El panorama era ahora completamente diferente al del día anterior: donde antes había una gran extensión de agua había ahora una gran extensión de tierra, un camino por el que pasaban personas y vehículos y barcos flotando en la nada. Muchas familias de la zona aprovechan este momento para recoger los moluscos que han quedado al descubierto con la bajada del agua.

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Con la bajada de la marea queda al descubierto una gran extensión de tierra
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Vehículos circulando por el Passage du Gois
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Con la bajada de la marea, los barcos se quedan fuera de contexto

La bajamar permitía recorrer el camino durante unas cuantas horas y convertía la isla en una pequeña península.  Después, cuando la marea volvía a subir, se iba comiendo el camino poco a poco hasta que éste desaparecía por completo. Mientras tanto, numerosos barquitos se aproximaban para poder cruzar el paso sin tener que bordear la isla a la vez que los últimos valientes aprovechaban a pasar a toda prisa por el camino, con el agua ya por las ruedas.  En la orilla había una especie de gradas donde muchos turistas se sentaban a contemplar el espectáculo bocadillo en mano. Nosotros nos sumamos con unos bocadillos comprados en el chiringuito, cuya presencia allí cobraba ahora sentido (nota mental: es costumbre que por allí le pongan mantequilla al pan…).

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La marea va subiendo poco a poco y se engulle el camino
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Fin del camino. Habrá que esperar a la próxima bajamar…
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Curiosos esperando a que la marea vuelva a subir

Cruzar este paso conlleva sus riesgos, ya que la marea sube bastante rápido y el centro del camino se inunda antes que el resto porque está a un nivel más bajo. Por si a algún despistado le pilla lejos de la orilla, todo el camino está flanqueado por balizas a las que poder subirse para esperar la próxima bajamar…

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El Passage du Gois

Por supuesto, este camino no es el único camino del mundo que sólo es practicable cuando hay bajamar y que se inunda con pleamar, pero hay algo que lo hace único: sus 4,5 km. de longitud.  La primera referencia cartográfica de este paso aparece en 1701 y será en este siglo cuando empiece a utilizarse. Al principio, los habitantes de la isla cruzaban por bancos de arena, con los riesgos que esto conllevaba. Fue en ese mismo siglo cuando se pusieron los cimientos del actual camino y se colocaron las primeras balizas con el fin de señalizarlo y de permitir a la gente ponerse a salvo en el caso de que no consiguiera alcanzar la orilla a tiempo. Desde entonces ha sido reacondicionado en varias ocasiones y hasta la construcción del puente moderno en 1971, el Passage du Gois era la única manera de acceder por tierra a la isla. En la actualidad, la belleza y la excepcionalidad de este paraje hacen que cada año miles de turistas se acerquen hasta aquí.

Son muchas las anécdotas que tienen a este paso como protagonista, pero tal vez la más conocida sea el Tour de France de 1999, cuando Lance Armstrong le ganó la partida a Alex Zülle después de que éste perdiera un valioso tiempo a causa de una caída y es que, con la marea baja, el camino es muy resbaladizo… ¡en este vídeo podéis ver la que se lió!

Fuentes de información

France-voyage.com: http://www.france-voyage.com/francia-guia/paso-gois-965.htm

Canal Viajes: http://canalviajes.com/pasaje-del-gois-la-carretera-mas-curiosa-de-francia/

Wikipedia http://fr.wikipedia.org/wiki/Passage_du_Gois

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