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El Canal del Midi, una empresa titánica del siglo XVII

Muchos solemos aprovechar las vacaciones estivales para salir de casa y conocer nuevos lugares. El año pasado, en un mini-viaje por tierras francesas, me topé en Béziers con una señal indicativa en la que se podía leer “Les neuf Ecluses” junto al logo de Patrimonio de la Humanidad. Ya había leído algo sobre estas esclusas buscando información pre-viaje para ver qué se podía visitar en la ciudad, pero de lo que no me había enterado es de que eran Patrimonio de la Humanidad (¡y mira que lo publicitan!) Pues bien, se trataba de las Esclusas de Fónserannes, pertenecientes al Canal del Midi. A priori puede parecer que una esclusa no tiene nada de interés, pero resulta que estas son especiales. Esta “megaesclusa” está formada por nueve esclusas (si bien en la actualidad sólo se utilizan siete) que salvan un desnivel de 21,5 metros en poco más de 300 metros. Me llamó tanto la atención que decidí indagar algo más sobre el tema, tanto que este año me he liado la manta a la cabeza y he decidido recorrer esta maravilla de la ingeniería en bicicleta desde Béziers hasta Toulouse.

Si en 1996 el Canal del Midi fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO… ¿por algo sería, no?

Unir los dos mares, un sueño muy antiguo

Construir un paso entre el Atlántico y el Mediterráneo para agilizar el desplazamiento y el transporte y evitar tener que bordear la Península Ibérica es una idea muy antigua sobre la que ya pensaban hasta los antiguos romanos. Claro que, de pensarlo a llevarlo a cabo, hay un gran trecho: los recursos y el ingenio que se necesitan son muy elevados. Habrá que esperar hasta el siglo XIX para ver materializado ese sueño con la finalización del Canal de los Dos Mares: el Canal del Midi une Toulouse con el Mediterráneo (el primero en construirse, a mediados del siglo XVII), mientras que el Canal Lateral del Garona une Toulouse con el Atlántico (construido en el siglo XIX como prolongación del Canal del Midi).

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Fuente: Wikipedia

El Canal del Midi es una de las mayores infraestructuras construidas en la Época Moderna, con una longitud de más de 200 km durante los cuales puentes, esclusas y túneles salvan el desnivel existente entre Toulouse y el Mediterráneo, un desnivel que alcanza los 189 metros en su punto máximo. El siglo XVII fue la época dorada de la navegación fluvial, apareciendo numerosos canales que agilizaban y aseguraban las comunicaciones. El mantenimiento de los ríos para su navegación era costoso y sus cambios de caudal la entorpecían en muchas ocasiones. Parece increíble que en aquella época se pudiera realizar una construcción de tal envergadura sin la ayuda de toda la maquinaria moderna… ¡sólo a base de pico y pala!

Pierre-Paul Riquet, el artífice

Tras toda gran hazaña siempre hay un nombre, y en este caso, tras el Canal del Midi se encuentra el francés Pierre-Paul Riquet. Nació en Béziers en algún momento de principios del siglo XVII (no se sabe con exactitud la fecha) y murió poco antes de poder ver finalizada su obra. Inventor, hombre de negocios, ingeniero… Riquet fue un hombre poco común, tachado de visionario y loco como suele pasar en estos casos. Amasó una importante fortuna desempeñando diferentes cargos hasta que decidió embarcarse en la aventura del canal, invirtiendo en él hasta el último céntimo. Sus hijos, que continuaron con el proyecto tras su fallecimiento, tardaron décadas en pagar todas las deudas heredadas de su padre.

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Fuente: Wikipedia

Riquet trabajó durante quince años en el proyecto del canal. El principal problema con el que se habían encontrado todos aquellos que habían pensado de una manera u otra en el canal era el abastecimiento de agua. Tras varias propuestas sin éxito, Riquet consiguió resolver este problema y presentó el proyecto a Colbert, primer ministro de Luis XIV, quien convenció al monarca para crear una comisión que lo estudiara. La construcción del canal, además de agilizar las comunicaciones, permitiría resurgir económicamente al Languedoc, región por entonces muy deprimida.

Los obstáculos del canal

El canal se encontró con numerosos obstáculos a lo largo de su construcción pero sin duda dos fueron los más importantes: la financiación y la alimentación de agua. Evidentemente hacían falta muchos millones de libras que el Estado, ahogado con las guerras y las fiestas versallescas, no tenía. Riquet propuso una financiación en la que participaran el Estado, la región por la que pasaba el canal, los municipios situados en el trazado y él mismo. Pero los continuos incumplimientos de las diferentes partes llevaron a la ruina a Riquet, que en más de una ocasión se vio obligado a avanzar dinero de su propio bolsillo.

El otro quebradero de cabeza fue cómo y de dónde sacar el agua para abastecer el canal, ya que los numerosos arroyos y riachuelos con los que conectaba tenían un caudal muy irregular y el canal necesitaba un flujo de agua constante. Trabajando con maquetas en su casa para estudiar la viabilidad de sus diferentes propuestas, determinó construir el embalse de Saint-Ferréol, cerca de Revel, para almacenar las aguas procedentes de la Montaña Negra canalizadas a través de diferentes acequias. Desde ahí, un canal de abastecimiento sería el encargado de conducir el agua hasta el canal principal a lo largo de varias decenas de kilómetros.

Las obras empiezan por fin

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Fuente: http://www.canalmidi.com

En octubre de 1666 empezaron las obras del canal. En él trabajaron cientos de miles de personas organizadas en grupos de trabajo, cada uno con una tarea específica y con unas condiciones de trabajo bastante ventajosas para el estándar de la época, ya que Riquet temía que los trabajadores abandonaran su puesto de trabajo para emplearse en otras tareas como la vendimia. Continuamente salían problemas e imprevistos que obligaban a Riquet a replantear su propuesta, a enfrentarse a diferentes personalidades (o incluso a ciudades, pues Narbona no veía nada bien que el canal pasara por Béziers, y Carcasona se negaba a que el canal pasara por la ciudad) o a adelantar dinero de su propio bolsillo. En el plano técnico, los problemas también se multiplicaban. Salvar el desnivel entre Toulouse y el Mediterráneo no era tarea sencilla, lo que obligó a realizar impresionantes construcciones como el Tunnel du Malpas, el puente-canal de Répudre, o las ya mencionadas esclusas de Fónserannes.

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Tunnel du Malpas
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Puente-canal de Répudre
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Vista aérea de las Esclusas de Fónserannes, en Béziers. Fuente: http://www.canalmidi.com

La apertura del Canal

El primer viaje por el Canal fue efectuado por los hijos varones de Riquet, el arzobispo de Toulouse, y los representares de los estados del Languedoc y del rey, el 19 de mayo de 1681. Los barcos eran propulsados mediante caballos, que tiraban de ellos siguiendo los caminos paralelos al canal (no será hasta la década de 1930 que los barcos se impulsen mediante motores). Las barcas que navegaban por el canal se construyeron específicamente para poder franquear sus puentes y esclusas. Éstas se construyeron en forma oval y no rectangulares para aguantar mejor las fuerzas ejercidas por el terreno. Su accionamiento, hoy electrificado, se hacía de forma manual.

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Inauguración del Canal del Midi. Fuente: http://www.canal-du-midi.org/
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Antigua barcaza de transporte de mercancías pasando por las Esclusas de Béziers. Fuente http://www.canaldumidi.com/

Pero lejos de estar solucionados, los problemas continuaron surgiendo. Habría que esperar la llegada de otra gran figura de la ingeniería para verlos solucionados: Vauban, el genio francés de la arquitectura militar, mejoró la captación de agua y construyó 49 acueductos y puentes-canal más para acabar con los problemas que generaban las continuas crecidas de los riachuelos que atravesaban el canal. Aún con todo, todavía se produjo alguna remodelación en las décadas siguientes como consecuencia de diferentes catástrofes naturales.

Y llegó la Revolución

La llegada de la Revolución Francesa supuso el cambio de la titularidad del canal. Conocido hasta entonces como el Canal Real del Languedoc y explotado en su mayor parte por los hijos de Riquet, pasaba ahora a manos del estado cambiando su nombre por el de Canal del Midi. Desde su apertura, por el canal habían circulado numerosas personas y mercancías constituyéndose como una importante vía de comunicación. Pero la construcción del ferrocarril a mediados del siglo XIX se convirtió en su mayor amenaza; Napoleón III concedió por 40 años la explotación del canal a la Compagnie des Chemins de Fer du Midi, durante la cual el éste fue languideciendo poco a poco. Después volvió a manos del Estado y actualmente es gestionado y administrado por las Voies Navigables de France.

El canal en la actualidad

El Canal del Midi es el canal navegable en funcionamiento más antiguo de Europa. En 1989 se realizó el último trayecto comercial en barca por el canal, ya que el ferrocarril hizo que atravesarlo fuera cada vez más costoso, tanto en tiempo como en dinero. Parecía abocado al fracaso, pero el turismo fluvial lo sacó otra vez a flote. La que fuera una importante vía de transporte se convertía ahora en una vía de navegación placentera desde la cual poder pasar del Mediterráneo al Atlántico disfrutando del paisaje. Diferentes empresas alquilan barcos sin permiso para poder hacer parte o todo el trayecto, claro que para ello hay que tener algo de dinero ahorrado. Hay otras opciones más baratas, aunque también más “sufridas”. Los caminos paralelos del canal hacen que éste se pueda recorrer en bicicleta o a pie, aunque su estrechez en algunos tramos hace que haya que ir con cuidado para no acabar en el canal a causa de alguna raíz traicionera. Existe toda una ruta montada alrededor del canal con información sobre alojamiento, restauración, compras y turismo, aunque a lo largo del canal toda esta información no siempre está presente (la señalización en algunos tramos brilla por su ausencia y otros es casi hasta excesiva… lo mejor es hacerse con una buena guía y llevarla encima).

A la belleza de la ingeniería y de la naturaleza del canal se suma la de los numerosos pueblos que lo jalonan. Pequeños algunos, grandes otros, todos ellos tienen un pedacito de historia que contar. Recorrer el Canal del Midi es recorrer el empeño de tantos y tantos soñadores que alguna vez pensaron en la manera de unir los Deux Mers.

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Trèbes
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Colombiers
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Avignonet-Lauragais

Fuentes de información

RIUS, Montserrat: Canal del Midi. En barco, en bicicleta y a pie. Editorial Laertes, Barcelona, 2008.

Diferentes páginas con información histórica sobre el Canal del Midi: http://www.canaldumidi.com  http://www.canal-du-midi.org  http://www.canalmidi.com/

World Heritage List – UNESCO

Office de Tourisme du Canal du Midi

El Canal del Midi y la Vía Verde

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