Ferrocarril·Historia

Visita a la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc

Hay lugares que tienen un algo especial, un nosequé que nos atrae poderosamente. Cualquier cosa relacionada con trenes y con lugares abandonados ejerce sobre mí ese poderoso efecto, así que no es de extrañar que la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc sea un sitio al que no me importe ir una y otra vez. Esta estación, que llama enseguida la atención por sus dimensiones y por su emplazamiento (¿qué hace una estación como tú en un sitio como este?), ha visto cómo el abandono y la dejadez se han ido apoderando de sus instalaciones. Actualmente sólo llega hasta allí el Canfranero, un tren que recorre el trayecto Zaragoza-Canfranc unas cuantas veces al día. Nada que ver con el trajín de antaño…

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El “Canfranero” saliendo de la estación de Canfranc dirección Zaragoza. Fotografía realizada en mi primera visita a la estación, hace un par de años

La primera vez que la visité fue hace un par de años; entonces, el edificio principal estaba cerrado, alarmado y con vigilante, jalonado de carteles de obras y del Gobierno de Aragón que hablaban de una futura recuperación. El resto estaba más o menos como siempre: vagones pudriéndose a la intemperie, andenes desiertos, vías comidas por la maleza… había un edificio utilizado como cocheras, abierto de par en par, con toda clase de vagones en su interior consumiéndose lentamente. Actualmente estos almacenes están cerrados a cal y canto; la acción irrespetuosa de muchos visitantes ha obligado a cerrar espacios para preservar lo poco que queda de la destrucción definitiva.

Parece que la rehabilitación del edificio principal va en serio, y durante el verano se están realizando visitas guiadas por su interior (aún estáis a tiempo de apuntaros así que, si estáis interesados, aquí tenéis la información). Y os preguntaréis… ¿qué tiene la estación de Canfranc que no tengan otras?

Vista del edificio principal
Vista del edificio principal

Antes de continuar con esta interesante historia, situaremos Canfranc en el mapa. Canfranc es un municipio pirenaico aragonés de la provincia de Huesca, situado a 1195 m. de altura, justo en la frontera con Francia. El núcleo original de Canfranc está marcado por dos devastadores incendios ocurridos en 1617 y 1944, y a raíz de la construcción de la estación, el barrio que se desarrolló a su alrededor fue cobrando cada vez más importancia hasta ser más grande que el propio núcleo original, que perdió gran parte de su población y vio drásticamente reducido su tamaño.

La idea de unir Francia y España a través del ferrocarril

La historia de esta estación forma parte de las muchas grandes proezas constructivas que se dieron en nuestro país en los siglos XIX – XX. La idea de comunicar España con Francia a través de una vía de tren que atravesara los Pirineos es casi tan antigua como la aparición del ferrocarril en nuestro país. Ya en 1853 diferentes autoridades aragonesas pidieron al Gobierno la prolongación hasta Francia de la línea Madrid-Zaragoza pasando por el puerto de Somport. En los primeros párrafos del manifiesto Los Aragoneses a la Nación Española. Consideraciones sobre las ventajas del Ferrocarril del Norte por Zaragoza y Canfranc, publicado en 1853, se puede leer:

En Zaragoza, teatro de gloriosas proezas, cuna de tantos ilustres varones, sepulcro de tantos mártires del patriotismo, se ha encendido hace algunos años una llama secreta que enardece todos los corazones, un entusiasmo invencible por las mejoras materiales. Zaragoza ha concebido el sentimiento de su fuerza y de su poder; ha conocido su porvenir y el distinguido papel que le reservan los tiempos, si trata de desarrollar todos los elementos de prosperidad que la circundan: ha visto que las aguas del Ebro pasaban lentas é improductivas […] y pensó en su canalización; ve perezosa y larga su comunicación con la Corte y con la Francia, y ha pensado en una vía férrea.

Y continúa con una lista de las justificaciones históricas y de las ventajas políticas, estratégicas, sociales y económicas de esta línea. El trazado propuesto para esta línea era el que se consideraba más corto para llegar a Francia desde el centro peninsular. En el lado aragonés aprovechaba la línea que unía Tardienta con Huesca y Huesca con Jaca alargándola hacia el norte, comunicando Jaca con Canfranc y uniendo España con Francia a través del túnel de Somport. Ya en lado francés, la línea continuaba hasta Pau, donde enlazaba con la línea que subía hasta París.

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Trazado propuesto para el ferrocarril entre España y Francia por Canfranc. Fuente: Los Aragoneses a la Nación Española. Consideraciones sobre las ventajas del Ferrocarril del Norte por Zaragoza y Canfranc

Si se adoptan las ideas propuestas, si se realiza este camino, ansiado con frenesí por los habitantes de este suelo, apetecido con no menor entusiasmo por los franceses, se verificará entre otros ahorros el del del tiempo, que es el don más precioso y menos estimado por desgracia.

Pero ni el contexto del momento ni los medios de los que se disponían, escasos para una obra de tal envergadura, eran propicios, lo que hizo que la construcción de esta línea quedara aparcada. En 1870 la línea volvió a ser protagonista ya que la Ley de Ferrocarriles la contemplaba entre sus artículos. Tras diferentes estudios llevados a cabo sobre las características del terreno, se llegó al a conclusión de que la vía no debía superar los 1.100 metros de altura por el lado español ni los 1.200 metros por el lado francés. De las diferentes propuestas de trazado que se presentaron para unir ambos países sólo cuatro se consideraron viables, siendo una de ellas precisamente la que iba desde Jaca hasta Oloron pasando por Canfranc. En 1880 se firma el Convenio Page-Decomble, que establece el paso por los Pirineos a través de Somport y que supone el inicio de la construcción de tan ambicioso proyecto. El trazado está jalonado de grandes retos tecnológicos, con viaductos para salvar tremendos desniveles o túneles casi imposibles, como el de Somport (con más de siete kilómetros es el más largo del trazado, encargado de unir España con Francia) o el de Sayerce, ya en lado francés, un túnel helicoidal que permite salvar un gran desnivel en poco espacio.

Entrada al túnel de Somport. Fuente: http://treneando.com/tag/canfranc/
Entrada al túnel de Somport. Fuente: http://treneando.com/tag/canfranc/

La estación de Canfranc

Debido a su situación, la estación de Canfranc era la última estación en la que paraba el tren antes de cruzar la frontera francesa o, según se mire, la primera estación española tras abandonar el país vecino.  Este hecho es fundamental, pues la estación se concibió como un suntuoso edificio que se convertiría en el escaparate de España ante los visitantes extranjeros. El proyecto para su construcción fue presentado por las compañías Midi Francés y Norte de España entre 1909-1910, situándola en el Valle de los Arañones, junto a la boca sur del túnel de Somport. Su construcción se inició en 1915 y entró en servicio en 1928, inaugurada por el rey Alfonso XIII.

Los trenes no realizaban un trayecto directo entre ambos países sino que los trenes de un lado y otro llegaban a la estación de Canfranc y ahí, los pasajeros y las mercancías hacían trasbordo. La razón hay que buscarla en las características de ambos sistemas ferroviarios: el ancho de vías español no se correspondía con el europeo y mientras que la vía francesa estaba electrificada, la española no lo estaba y los trenes que circulaban por ella eran de vapor.  La estación vivió su época de mayor esplendor durante la década de los años 30, aunque los diferentes conflictos de la época provocaron el la suspensión temporal del tráfico de viajeros en más de una ocasión. La historia de la estación a partir de este momento es difícil, iniciándose a partir de la década de de los sesenta una progresiva decadencia que acabará con su cierre.

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Inauguración de la estación con la presencia del rey Alfonso XIII. Fuente: http://www.elcorreo.com

El fin de un sueño

El 27 de marzo de 1970 la línea se cerrará definitivamente. Ese día se produjo un accidente de un tren de mercancías en el lado francés que afortunadamente no causó víctimas mortales pero que destruyó completamente el puente de hierro de L’Estanguet, sobre el río Aspe. Este hecho sirvió de pretexto para la SCNF (Sociedad Nacional del Ferrocarril francesa) para no reconstruir el puente y suspender unilateralmente el servicio, ya que alegaba que no era rentable. Si el accidente fue fortuito o si estaba planeado, es algo que ha quedado envuelto en un halo de misterio. Los 32 km. que separaban la frontera francesa con el municipio de Bedous quedaron completamente abandonados. La ruina se apoderó también de la gran estación de Canfranc, que vió truncada su función de estación internacional y cuyo deterioro era cada vez mayor. La estación, la playa de vías, los almacenes, la rotonda y los depósitos… todo quedó en desuso, incluso máquinas y vagones que quedaron abandonados a la intemperie o en diferentes naves. En la actualidad, la estación es gestionada por la Diputación de Aragón y se ha iniciado el proceso de recuperación del edificio principal. En los últimos años España y Francia han firmado diferentes convenios para la recuperación de la via, pero desde luego es un tema que va para largo. De momento, en virtud del compromiso que adquirieron ambos países cuando se inició el proyecto, hay un autobús que cubre la ruta Canfranc – Oloron.

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Accidente de L’Estanguet. Fuente: http://es.paperblog.com/el-canfranc-4a-parte-1904639/

La visita

La visita a la estación comienza con el reparto de cascos de seguridad, ya que al ser un edificio en proceso de recuperación, es obligatorio llevarlo por cuestiones de seguridad. Desde la entrada se accede al vestíbulo del edificio principal a través de un subterráneo, donde comienzan las primeras explicaciones sobre la estación.

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Entre las muchas curiosidades, nos cuentan que para poder acceder al vestíbulo había que pagar tanto si se iba a viajar como si se iba a esperar o a despedir a alguien. Tras pasar por el subterráneo y subir las escaleras, aparecemos directamente en el vestíbulo, un espacio con evidentes marcas del paso del tiempo. El vacío del espacio es sobrecogedor, sólo un par de maquetas y dos audiovisuales se presentan ante el visitante. Donde antes estaban las taquillas hay ahora toda una serie de paneles que apoyan gráfica y documentalmente toda la explicación de la guía (fantástica, por cierto). La barandilla de la escalera se construyó en mármol, pero el presupuesto se acabó y tuvieron que terminarla con madera (no hemos cambiado tanto…). En un lado del vestíbulo está el escudo francés, mientras que en el otro está el de la España franquista.

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Tras el repaso histórico del edificio y de las vicisitudes de la estación durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, la visita continúa por el exterior, en el andén. Al final de éste hay un pequeño edificio, antiguos lavabos, donde en el año 2000 fueron encontrados por casualidad unos papeles que contenían una valiosísima información: durante la Segunda Guerra Mundial, por la estación de Canfranc llegó a España gran cantidad de oro nazi a cambio de wolframio. Y allí, en aquellos documentos, estaban registrados todos esos movimientos (movimientos que, por supuesto, no eran del dominio público). Durante el conflicto, los nazis tomaron el control de la estación y se hacía el intercambio de oro y wolframio con disimulo. Para ello, se sacaba del recinto a través de un subterráneo que comunicaba las vías directamente con el exterior. Este subterráneo es la última parte de la visita, una visita que se hace corta dada la magnitud de la estación y de su interesantísima historia.

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Solo queda esperar que, poco a poco, la estación vaya recuperando su esplendor.

Fuentes de información

Canfranc. La estación de los Pirineos

Posibilidades y viabilidad para la reapertura del Canfranc, Zaragoza: Consejo Económico y Social de Aragón, 2009.

Los aragoneses á la Nacion Española : consideraciones sobre las ventajas del ferrocarril del Norte por Zaragoza y Canfranc

Setenta y cinco años del Ferrocarril de Canfranc. La Revista del Ferrocarril.

CREFCO. Coordinadora para la reapertura del Canfranc – Oloron

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