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Museos, Arte y Educación Social

Museos, educación, accesibilidad, inclusión, comunidad, trabajo en red… son muchos los conceptos que se trataron la semana pasada  en el curso de verano Museos, Arte y Educación Social, organizado por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Universidad Rey Juan Carlos y celebrado en Aranjuez. Se lanzaron al aire muchas preguntas y se hicieron numerosas reflexiones que, sin duda, dan mucho que pensar. El arte como objeto en el museo se combina con el arte como herramienta, como el instrumento que nos va a permitir hacer una nueva lectura de lo que vemos. Se habló de la importancia que en este proceso tienen los educadores de museo, que se convierten en los agentes que nos van a permitir desarrollar nuestra propia lectura del arte. Son acompañantes, mediadores, y en ningún caso deben imponernos su mirada. Alberto Gamoneda, educador del Museo Thyssen, decía que ellos son reconstructores de las obras, las cuales dependen tanto del artista como de nosotros mismos. Han sido muchos los proyectos presentados, todos ellos trabajando con colectivos, que, por diversas razones (enfermedad mental, discapacidad física, situación social…) están en riesgo de exclusión. Todos ellos han demostrado que es posible hablar del Museo para Todos, aunque también es cierto que para que esto se materialice de forma permanente es necesario que se produzca primero un cambio en nuestra propia mentalidad.

Para mí hay una frase que resume a la perfección esta intensa semana: debemos trabajar desde capacidades diferentes y no desde discapacidades (Juan García Sandoval, director del MUBAM). Y es que vivimos en un mundo lleno de etiquetas, donde como comentaba el genial Mariano Hernández Monsalve todos acabaremos incluidos en una u otra categoría tarde o temprano, pues parece que nuestra sociedad necesite crear imperiosamente etiquetas para todo (y para todos). No hablamos de personas invidentes, enfermos mentales o inmigrantes, hablamos de personas. Ana Gallardo, de FEAPS, lanzaba una  pregunta muy acertada: ¿personas con discapacidad o entorno discapacitante?

En todos los ejemplos que se nos presentaron a lo largo de la semana, pudimos comprobar que las únicas barreras existentes son las que nosotros mismos ponemos. El arte en sí mismo no pone barreras, nuestra mente sí. Nos ponemos barreras a nosotros mismos y ponemos barreras a los demás. La expresión artística, los cuadros, las imágenes… todo ello hace que conectemos con nosotros mismos como no conseguiríamos hacer por ningún otro medio, nos permite expresarnos como somos realmente.  Y es que el arte no tiene una única lectura, tiene tantas lecturas como personas hay en este mundo y ninguna de ellas debe imponerse. Como señalaba la antropóloga social Ángeles Carnacea, debemos revindicar una nueva mirada, buscar nuevos protagonistas a los que se les ha negado la palabra, y que con el arte la pueden recuperar. Pero como apuntaba María Salazar, directora del CRPS Latina, todos estos procesos no deben estar dirigidos exclusivamente a los pacientes, si no que deben ir dirigidos también a la sociedad porque si no transformamos el escenario actual, difícilmente podremos conseguir una integración. Sin tolerancia, no habremos hecho nada.

El museo ha sido el espacio fundamental objeto de debate durante estos días. Hablamos de un museo para todos pero, ¿cómo? ¿quiénes son “todos”? Inclusión es un término que salió a la palestra en numerosas ocasiones a lo largo de toda la semana. El museo, por su propia naturaleza, tiene la obligación de servir a la sociedad, de ser un punto de encuentro, de ser espacio de integración donde todos tengamos cabida. Ángeles Carnacea también señalaba que los museos deben incorporar a todos los colectivos, que el museo se debe convertir en un recurso comunitario. Y cuando hablamos del museo en estos términos, hay que trabajar CON la comunidad y no PARA la comunidad, como acertadamente decía Salvador Simó, de la Universitat de Vic. Los museos deben adaptarse a lo que a la gente le mueve, deben ir al son de la sociedad a la que sirven.  Hay que tener cuidado con todo esto que se ha comentado, pues puede parecer que sólo se trabaja con la diversidad de públicos en días especiales, pero Juan García Sandoval nos puso en la dirección correcta: hay que trabajar con esta diversidad todos los días. Miquel Sabaté, educador del Museu de Lleida: Diocesà i Comarcal, daba un paso más señalando el peligro que corremos de crear nuevas etiquetas dentro del propio museo para englobar todas estas actividades destinadas a la integración de gente en peligro de exclusión. El objetivo no es desarrollar este tipo de actividades, sino conseguir que todos los colectivos que participan en ellas vengan al museo de manera autónoma, por su propia iniciativa. Encarna Lago, gerente de la Red Museística de la Diputación de Lugo, utilizó el término normalizar, que para mí recoge en diez letras todo el sentido del curso: convirtamos en normal lo que ahora vemos como algo extraño, puntual. Que llegue un momento en el que ya no sea necesario hablar de integración, pues entonces habremos conseguido cambiar nuestro chip mental.

¿Son los museos accesibles? Muchas veces, cuando utilizamos esta palabra, la estamos limitando a un contexto de discapacidad, pero como bien decía Miguel Moreno Torbellino, responsable del Museo Tiflológico de la ONCE, la accesibilidad es para todos. Pensemos en cuántas vueltas hemos dado hasta poder dar con un museo, la de pasillos que hemos recorrido buscando un baño o las cartelas que nos hemos quedado sin leer porque la iluminación o el tamaño de la letra las hacía completamente ilegibles. Nunca debemos perder de vista que el museo lo visitan, lo disfrutan y lo usan personas, por lo tanto debemos pensar como tales. Ana Gallardo también decía que más que hablar de adaptación, hay que pensar en diseño para cualquier persona. Ángeles Miguélez, educadora de la Red Museística de la Diputación de Lugo, añadía que cuando diseñamos algo hay que pensarlo de forma universal, pues si luego hay que adaptarlo es un fracaso.

El Museo debe ser un espacio comunitario, construido con su público y para su público como apuntaba Sofía Rodríguez, directora del Museo Nacional de Artes Decorativas, en el que todos tengamos nuestro espacio y del cual podamos hacer uso en cualquier momento. Las décadas en las que los museos eran enormes templos del saber hace ya tiempo que quedaron atrás.

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4 comentarios sobre “Museos, Arte y Educación Social

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