Automovilismo·Museos y exposiciones

Musée des 24 Heures du Mans

Este fin de semana se celebró en Le Mans la edición número 90 de una de las carreras más míticas de la historia del automovilismo: las 24 Horas de Le Mans. Para los no iniciados en esto de las carreras automovilísticas, se trata de una carrera de resistencia que dura 24 horas (con relevos de pilotos, obviamente). Situada al noroeste de Francia, esta localidad está a unos 900 km. de mi casa. Aún no se muy bien qué nos impulsó a ir, comprando las entradas a última hora, sólo se que el sábado a las 12:00 estábamos haciendo cola para poder entrar al circuito.

La finalidad de esta entrada no es hablaros de la carrera (una experiencia religiosa, como cantaba Enrique Iglesias), sino del museo que hay en el propio circuito. Como era de esperar, el tema central del museo son los automóviles, y más concretamente, las 24 horas. Cuando el visitante accede al recinto se encuentra con un pasillo y un amplio hall con la tienda oficial del circuito a un lado (donde se pueden encontrar todo tipo de productos sobre la carrera), y la entrada al museo a otro. Tras pasar el control de acceso, lo primero que nos encontramos es una pequeña sala de exposiciones temporales, ocupada en ese momento por una exposición sobre la participación de Alpine en Le Mans. Girando un poco a la derecha comienza la visita…

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El primer detalle es muy curioso: la señal que antaño indicaba la salida de Le Mans indica ahora el inicio de la visita. El museo está dividido en seis bloques: El pasillo de los héroes, La leyenda, Entre bastidores, Génesis, El Auge, Los protagonistas.

El pasillo de los héroes

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Aquí encontramos 24 personas clave en la historia de las 24 Horas: directores de carrera, pilotos, constructores… Cada una de ellas está representada en un cartel luminoso, complementado con un panel informativo y una pequeña vitrina donde se encuentran objetos relacionados con dicha persona: cascos, monos de carreras, maquetas de vehículos, cartas, libros…

La Leyenda

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La parte central de este ámbito es una gran maqueta del trazado del circuito. Además, hay maquetas que recrean el edificio de boxes en diferentes décadas, permitiendo ver cual ha sido su evolución a lo largo de los años. Un audiovisual y un Corvette Pace Car (vehículo de seguridad que sale a pista cuando hay algún peligro y es necesario neutralizar la carrera) completan este ámbito.

Entre bastidores

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Personalmente es el ámbito que más me gustó, y no porque sea comisaria de pista en circuitos. Lo que pasa entre bastidores es casi siempre desconocido por el público. Tras las carreras hay todo un ejército de trabajadores y voluntarios que hacen que éstas se puedan llevar a cabo, y este ámbito me parece un merecido homenaje a toda esta gente. Una carrera no se entiende sin ellos, y por tanto, un museo que trate sobre una carrera tampoco se entiende sin este espacio.

Génesis

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Dejamos la carrera propiamente dicha para centrarnos en Le Mans. Aquí encontramos automóviles e hitos  protagonizados por personajes como León Bollée, nacido precisamente en Le Mans. Este ámbito se centra en aquellos que hicieron de esta localidad un referente dentro del mundo del automovilismo.

El Auge

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Aquí es donde, según mi opinión, el museo pierde un poco el hilo y se desvirtúa. El folleto que el visitante recibe al entrar deja muy claro lo que se encontrará en este ámbito: la evolución técnica de los vehículos. Testigo importante de la evolución de los últimos  años, el coche es todavía un protagonista de la modernidad. Sin embargo, la exposición no transmite esa sensación (o al menos a mi no me la transmitió). Sí que se percibe una ordenación cronológica de los coches y en las cartelas se explica cuál es la innovación de cada vehículo, pero no acaba de seguirse un hilo claro y menos aún, de encajar con el resto del discurso. Uno espera encontrarse con un museo dedicado a las carreras, y de repente se encuentra con una colección de vehículos de calle, uno tras otro. El concepto es bueno, pero creo que no se ha sabido plasmar del todo bien.

Lo que si es completamente desafortunado es la colocación de los carteles que se pueden ver al fondo de la imagen. Se supone que explican de manera más extensa la evolución técnica, pero están tan altos y son tan poco accesibles que resulta prácticamente imposible leerlos. Viendo el esmero con el que se presentan los primeros ámbitos, éste da la impresión de estar un poco abandonado…

Los protagonistas

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Este último ámbito tenía que hacer referencia, cómo no, a los protagonistas: los vehículos. Colocados por orden cronológico, se puede ver la evolución desde auténticos buques de guerra hasta sofisticados autómoviles que más bien parecen aviones. Aquí están los más importantes, los más laureados, los más míticos (aunque siempre falta alguno, claro está). Y continuando con el detalle del principio, la visita acaba con el cartel que anunciaba la llegada a meta.

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Este museo era, sin duda, una parada obligatoria. Poder contemplar vehículos que han hecho historia es algo que, para un aficionado al automovilismo, es un auténtico placer. Pero más allá del placer, el museo en sí es como muchos otros museos de este tipo: una sucesión de automóviles. Y alguno me dirá que los aficionados al automóvil acuden a los museos para ver estas joyas sobre ruedas, y no les vengas con cuentos de museografías y discursos. Pero hasta ellos disfrutarán más de una exposición más interactiva y que ofrezca más opciones al visitante. Al menos aquí, las perspectivas que se abordan de la carrera de las 24 Horas le dan un toque diferente.

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